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REl titular de la UIF, Pablo Gómez, afirmó que si bien el Tribunal Colegiado del Décimo Noveno Circuito le ordenó desbloquear lasLa operación “está relacionada con informes sobre sospechas de blanqueo de dinero”, precisó Deutsche Bank, añadiendo que “coopera plenamente con las autoridades”.

La policía alemana allanó el viernes en Fráncfort la sede del principal banco alemán, Deutsche Bank, en una investigación sobre blanqueo de dinero que según el diario Handelsblatt podría estar relacionada con la familia del presidente sirio Bashar al Asad.

“Funcionarios de la Policía Criminal federal (BKA), del BaFin (supervisor financiero) y de la Fiscalía de Fráncfort participan” en el allanamiento, indicó la Fiscalía germana.

La operación “está relacionada con informes sobre sospechas de blanqueo de dinero”, precisó Deutsche Bank, añadiendo que “coopera plenamente con las autoridades”.

En casos de este tipo, las autoridades tratan de saber si los informes bancarios se transmitieron en los plazos debidos.

Las sospechas se refieren a transacciones que habría efectuado “hace algunos años” el exvicepresidente sirio Rifaat al Asad, un tío del presidente Bashar, según personas conocedoras del expediente citadas por el periódico económico alemán Handelsblatt.

Aunque Rifaat al Asad no fue cliente de Deutsche Bank, esta institución pudo haber servido para distribuir dinero a miembros de su familia a través de acuerdos técnicos con otros bancos, explica el diario.

El BaFin se negó a comentar las motivaciones de la requisa. En 2021, el supervisor había instado a la institución bancaria a reforzar su lucha contra el lavado de dinero.

La sede de Deutsche Bank fue allanada en 2019 por presentar informes considerados insuficientes sobre sospechas de blanqueo relacionadas con el banco danés Danske Bank. Este grupo estuvo en el centro de un esquema de lavado de unos 20.000 millones de euros entre 2007 y 2015, a través de su filial en Estonia.

Deutsche Bank llegó luego a un acuerdo para pagar 13,500 millones de euros por los retrasos en la entrega de esos informes.

Ver Fuente: El economista