La filtración de los Papeles de Pandora plantea la preocupación por el uso de jurisdicciones extraterritoriales y empresas ficticias para ocultar comportamientos potencialmente poco éticos o delictivos.

Este es el último ejemplo de una serie de filtraciones (Papeles de Panamá, Papeles del Paraíso, etcétera) que exigen mejoras globales en la transparencia financiera.

Estos incidentes han revelado cómo se pueden utilizar las empresas offshore para ocultar las fuentes de riqueza y reducir o evadir las obligaciones fiscales en su domicilio de origen. Aunque puede haber usos legítimos de jurisdicciones y estructuras corporativas no transparentes, estas investigaciones revelan que siguen siendo los vehículos elegidos por los actores ilícitos.

Los gobiernos tienen la responsabilidad de poner fin a las actividades financieras ilícitas, como la evasión fiscal y el lavado de dinero, que a menudo se facilitan a través de los centros financieros extraterritoriales, al tiempo que garantizan una tributación justa para los ciudadanos y las empresas. Estos puntos de presión deberían obligar a los políticos a aumentar la transparencia del sistema financiero mundial, pero los avances han sido lentos.

Una debida diligencia de «conozca a su cliente» (KYC, por sus siglas en inglés), facilitada por herramientas de filtrado y datos sobre personas políticamente expuestas (PEP) y noticias negativas, así como registros de beneficiarios, pueden ayudar a identificar las relaciones, que a menudo son complejas, entre quienes ocupan posiciones de poder, los delincuentes y las empresas offshore.

Las instituciones financieras están cada vez más reguladas en este ámbito, con normativas como las Directivas de la UE contra el lavado de dinero, que les exigen un enfoque basado en el riesgo, apoyado en la identificación de las PEP y los beneficiarios efectivos y teniendo en cuenta los países de alto riesgo y las fuentes de riqueza de los clientes.

Sin embargo, algunas «actividades y profesiones no financieras designadas» (APNFD) parecen ser un eslabón débil en la normativa actual de lucha contra el lavado de dinero (PLD) y la financiación del terrorismo (CFT). Un número pequeño pero significativo de APNFD, como los profesionales del derecho, los proveedores de servicios fiduciarios y empresariales y las empresas inmobiliarias, desempeñan un papel fundamental en la ocultación de la propiedad de activos.

Según el Grupo de Acción Financiera (GAFI), estas profesiones deberían estar sujetas a los requisitos en materia de LD/FT, pero en realidad a menudo no están reguladas y están mal supervisadas. Por ello, muchas profesiones no aplican medidas sólidas de debida diligencia con los clientes.

Desde que salió a la luz la historia de los Papeles de Pandora o Pandora Papers, un grupo de legisladores estadounidenses bipartidistas ha propuesto una nueva ley, conocida como Enablers Act, que modificaría la Ley de Secreto Bancario, de 51 años de antigüedad, exigiendo al Departamento del Tesoro la creación de normas básicas de debida diligencia para los guardianes estadounidenses que facilitan el flujo de activos extranjeros hacia Estados Unidos.

Justificación de la transparencia

En respuesta al escándalo de los Papeles de Panamá, la UE acordó una normativa que obliga a publicar los registros de beneficiarios reales. Incluso en los estados miembros que han creado estos registros, obstáculos como la exigencia de que el público pague, utilice un número de identidad nacional o conozca el número de identificación fiscal de la empresa que busca, dificultan el acceso a los datos. Aparte del debate ético sobre las estructuras extraterritoriales y sus usos, el claro beneficio que se deriva de la mejora de la transparencia es que reduce la fricción en las cadenas de transacciones.

Cuanto mayor sea el acceso a la información sobre las personas y las identidades corporativas, más fácil será para las instituciones financieras y las APNFD facilitar negocios legítimos y que se ajusten a las normas de riesgo y gobernanza de esas organizaciones. Además de crear un perjuicio para el interés público, la ofuscación puede perjudicar la productividad del sector de los servicios financieros a largo plazo.

Una mayor transparencia también ayudaría a mejorar la confianza en los servicios financieros, algo que es fundamental para una industria que depende de la confianza del público para mantener sus operaciones. Los enfoques progresivos de la transparencia financiera producirán mejores resultados para todas las partes interesadas a largo plazo en comparación con las posibles respuestas reaccionarias que amenazan con repetir los escándalos y las revelaciones de actividades opacas.

Ver Fuente: El expansión