Fue en octubre del 2020 cuando el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) contra el Lavado de Dinero y Financiamiento al Terrorismo anunció cambios a sus recomendaciones para dar más importancia al combate a la Financiación de la Proliferación de Armas de Destrucción Masiva. Posiblemente para México el tema sea menor; sin embargo, no debería de ser así, pues pese a que lo veamos como un problema lejano, hay indicadores importantes que nos tendrían que llamar la atención respecto a esta situación.

La actualización a sus recomendaciones pudo haber parecido sorpresiva para muchos; sin embargo, este organismo, del cual México es parte desde el 2000, cuando hace ese tipo de cambios a sus estándares realiza un sondeo previo entre sus miembros para analizar y saber las directrices de las modificaciones.

Por ejemplo, luego de los ataques a las Torres Gemelas en Estados Unidos, en el 2001, el organismo emitió recomendaciones especiales sobre el financiamiento al terrorismo, mismas que se complementaron en octubre del 2004 con la emisión de su recomendación respecto al movimiento transfronterizo en efectivo.

El tema de dar prioridad a la prevención del Financiamiento de la Proliferación de Armas de Destrucción Masiva fue un análisis que el organismo internacional presidido por Marcus Pleyer, trabajó desde junio del 2019, cuando se llegó a un consenso para ser más frontal en el ataque de esta problemática.

La plenaria del GAFI, en octubre del 2020, aprobó las revisiones a su recomendación 1, con el fin de que los países miembros de su red global, así como las entidades del sector privado, identifiquen, evalúen, gestionen y mitiguen los riesgos de posibles infracciones, no implementación o la evasión de sanciones financieras relacionadas con el financiamiento a la proliferación.[1]

Asimismo, se adoptaron enmiendas a la recomendación 2, y una nueva nota interpretativa a la misma, con el fin de mejorar la cooperación nacional, la coordinación y el intercambio de información entre las autoridades nacionales.

Por fortuna, no tuvo que suceder un evento como el de las Torres Gemelas, para dar y resaltar la importancia a este tema, del cual GAFI ha sido muy enfático que hay que poner atención en todo el mundo, de acuerdo con los riesgos y situación de cada país.

En México, la Evaluación Nacional de Riesgos, en su segunda edición, habla de una baja probabilidad tanto en el desarrollo de armas de destrucción masiva dentro del territorio nacional como del financiamiento a esta actividad. Pese a esto, también se resalta la falta de un sistema de respuesta de grado militar en caso de un ataque con este tipo de armamento.[2]

Ahora bien, para los sujetos obligados esta dirección que ha tomado el organismo internacional debe de ser relevante. En el sector financiero, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) ha vislumbrado la posible implementación de esta idea a la regulación.

“El GAFI ha actualizado su recomendación 1 y ahora todos los países tienen que ver el riesgo del financiamiento a la proliferación de armas de destrucción masiva, ya no nada más es lavado de dinero o financiamiento al terrorismo (…) Si ya se actualizaron las recomendaciones del GAFI, el siguiente paso será que encontremos cambios en la legislación (del país)”, comentó hace algunos meses Omar Torres-López Lena, director adjunto de Prevención de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita de la CNBV.[3]

Asimismo, el GAFI, en voz de su vicepresidenta la mexicana Elisa de Anda Madrazo, indicó que, si bien en México no existe un problema marcado respecto al financiamiento a la proliferación de armas de destrucción masiva, lo que debería de llamar la atención de las autoridades son las relaciones del país tanto con Estados Unidos como Asia, donde el riesgo de este problema podría ser mayor.

Según información del Banco de México, en el año anterior, se exportaron mercancías desde el país hacia Estados Unidos por un valor de 339,180 millones de dólares, siendo así el destino número uno de las exportaciones mexicanas. Para Asia, este monto alcanzó los 24,397 millones de dólares, teniendo a China como el principal socio comercial de ese continente.

Pero no sólo se debe de voltear a ver las relaciones que se tienen en estas dos regiones del mundo. También, hay que tomar en cuenta los repuntes del terrorismo de extrema derecha que se han acentuado con la pandemia del Covid-19 en diversas partes del mundo, como Alemania o Gran Bretaña.

Además, también es relevante que tanto Irán como Corea del Norte, ambas naciones con señalamientos por sus programas de armas de destrucción masiva, son los únicos países que se ubican en la famosa lista negra del GAFI, es decir que tienen importantes deficiencias estratégicas en sus regímenes para contrarrestar tanto el lavado de dinero, el financiamiento al terrorismo y el financiamiento a la proliferación.

Los sujetos obligados, tanto del sector financiero como las actividades vulnerables, que realicen operaciones hacia estas jurisdicciones (y otras con relevancia en el tema) deben de voltear a ver el rumbo de las recomendaciones del GAFI, así como de la legislación nacional, para ir ajustando sus matrices de riesgo.

El mismo GAFI ha insistido que la primera línea de defensa para prevenir y detectar el lavado de dinero, financiamiento al terrorismo, y ahora la financiación a la proliferación de armas de destrucción masiva, es el sector privado, el cual debe de aplicar mitigantes de riesgos y brindar toda la información a las autoridades para combatir estos tres grandes problemas.

Hay que recordar que, si bien no ha habido casos reconocidos por las autoridades mexicanas de financiamiento a armas de destrucción masiva, sí se han ventilado sucesos que tienen todas las características, como, por ejemplo, el del empresario de origen chino Cheng Mingfu, incluido en la lista OFAC, que según una investigación periodística operaba desde León, Guanajuato, el financiamiento de armas de destrucción masiva hacia Irán.[4]

Si GAFI ya puso el tema sobre la mesa, ahora toca a cada participante del ecosistema antilavado, analizar y aterrizarlo según su transaccionalidad y nivel de riesgo. El tema no es menor.


[1] FATF. (2020). Outcomes FATF Plenary, 21-23 October 2020. Octubre 2020, de FATF Sitio web: http://www.fatf-gafi.org/publications/fatfgeneral/documents/outcomes-fatf-plenary-october-2020.html

[2] Secretaría de Hacienda. (2020). Evaluación Nacional de Riesgos. Septiembre 2020, de UIF Sitio web: https://www.pld.hacienda.gob.mx/work/models/PLD/documentos/enr2020.pdf

[3] El Economista. (2020). CNBV vislumbra regulación para prevenir financiamiento de armas de destrucción masiva. Noviembre 2020, de El Economista Sitio web: https://www.eleconomista.com.mx/sectorfinanciero/CNBV-vislumbra-regulacion-para-prevenir-financiamiento-de-armas-de-destruccion-masiva-20201129-0029.html

[4] Mexicanos Contra la Corrupción. (2020). LOS MISILES IRANÍES FINANCIADOS DESDE MÉXICO. Septiembre 2020, de Mexicanos Contra la Corrupción Sitio web: https://contralacorrupcion.mx/los-misiles-iranies-financiados-desde-mexico/